domingo, 13 de noviembre de 2016

Alta poesía en voz


Les comparto el video que se presentó el vienes 11 de noviembre, en el marco del Circo Poético en la FaHCE, realizado por los alumnos del Albert Thomas. Este es el resultado audiovisual del trabajo que hicimos con Julieta Cingolani , editado por Cecilia Piñero.

Pero el video fue una pequeña parte del trabajo, verlos interesarse por cada una de las lecturas, por las propuestas que se generaban grupalmente, los silencios y la escucha atenta, me hace creer que es posible brindar y compartir el amor por la poesía. Eso me llevo de esta hermosa experiencia. “La poesía hace estas cosas”





viernes, 22 de abril de 2016






Hay una cruz
frente a mi ventana

tiene su base enterrada en el suelo
cubierta de brea para no pudrirse
anclada sobre el concreto 
bajo las baldosas

no tiene otra madera que la cruce
sino cables de acero
sostenidos por cadenas
que tiran hacia abajo



¡Ay cruz!

frente a mí:
una ventana

miércoles, 27 de enero de 2016

HÉCTOR VIEL TEMPERLEY


Legión

                                                              
                                                             
                                                               “Mi nombre es Legión,
                                                             porque somos muchos”
                                                                       Marcos 5, 9-10
                                                          

No son pocas tus fuerzas.
Y ni mi inteligencia, ni la salud de mi corazón,
ni mi imaginación, ni mi profecía,
ni el vigor de mi abrazo
pueden contigo.

Antes, cuando era un árbol joven en el mar,
nada sabía de ti,
ni esperaba encontrarte entre los médanos
ni puesto de pie en la sombra de mi cuerpo.

Es ahora, en mi mocedad,
después de haber sentido correr el látigo
por mi espalda,
y después, sobre todo, de conocer el amor del Altísimo,
que empiezo a conocerte a ti también.

Es ahora que te veo cruzado en mi camino.
Veo tu alto caballo oscuro,
veo tu lanza de ébano dirigida a mi pecho.

No son pocas tus fuerzas, no.
Tu mirada es como la del águila.
Tú ves y siempre tienes ante ti
los abismos arcanos de los mares.
Conoces el lugar donde la nieve fresca
oculta la hendidura de la piedra.
Los corderos temen tu sombra
cuando tus alas caen por las tardes
sobre la montaña.

El árbol joven en el mar
ni te conoce ni te teme. No es llegada su hora.
El mediodía lo escuda de ti mientras corre por la arena
y cuando lucha con el viento, sereno como el arco.

Ahora, en la mocedad, es que voy conociéndote sin apremio,
ahora, después que el látigo ha dejado su niebla sobre mis hombros
y un ligero cansancio cuelga su trofeo de mi cuello,
ahora, sobre todo, después de haber hallado
al Pastor
y de haber puesto mis manos sobre la fe
y de haberme apoyado con todo el peso de mi cuerpo
sobre su enterrada espada.

Ahora es que conozco tus fuerzas y sé que no son pocas.
Es ahora que veo, ahora recién, la extensión de tu salto
y la velocidad de tu carrera,
y observo tu mentira y tu castigo
en tu pecho que finge respirar dolorido.

Mi mocedad camina y tiene un guía.
También su vista es como de águila.
También los abismos del mar
permanecen abiertos a sus ojos
en la tormenta como en la bonanza.
Pero su pecho no finge respirar, ni su corazón finge sangrar,
ni empuña lanza de ébano, ni sus manos están condenadas
a no poder unirse en toda la eternidad.

Él no cruza en mi camino oscuro caballo,
ni oculta la fuerza de sus hombros como tú,
que llevas las cenizas del cóndor en la espalda.
Su mano no conoce el peso del venablo
pero sobre sus hombros ha cargado
la nieve de la mañana,
la ha levantado de entre las zarzas.

Él es mi Pastor por un camino estrecho.
Él no cruza oscuro caballo en mi camino.
Él no esperaba mi mocedad alzado en los estribos.
No son pocas tus fuerzas, no. Ahora lo sé.
Y ni mi inteligencia, ni la salud de mi corazón,
ni mi imaginación, ni mi profecía,
ni el vigor de mi abrazo
pueden contigo.
El hombre solo no puede contigo.

Cuando era árbol joven no te veía. Ahora te veo.
Ahora te odio. Y te odiaré más todavía.
Porque tu pecho finge respirar y tus piernas fingen temblar
después de la carrera.
Porque odias la nieve fresca sobre sus hombros
y la sangre de su corazón.
Porque odias al Dios que me ha creado.
Porque odias al Hombre Dios que me ha salvado.
porque odias, sobre todos los odios, al Hombre Dios.


EL NADADOR (1967)

lunes, 9 de noviembre de 2015





Pero no se muere
encontró una larva de oxígeno

sus párpados no tienen la fuerza
para levantarse del suelo

puede oír


hacen en ella

sábado, 7 de noviembre de 2015




Desnutrir al carroñero




Mi cuerpo no se enfriará después de muerta
vendrán a tomar asilo los zorros
las comadrejas y las ratas
será mi tumba la madre del invierno

Tendrá mi carne la descomposición del fuego





                                                                                   
                                                                                     "no se da paso a la luz sin romper el muro"
                                                                                                                                Rafael Barrett


No es el parto la única forma de romper para salir
pero coincide en la manera del organismo vivo
parásito de otro como la enfermedad
que se abre paso en el cuerpo ajeno y sale

también lo hace la naturaleza
cuando desborda y arrasa


El crecimiento 
del extranjero 
rebasa su territorio

entonces  ¿elegimos salir
o somos bastardos deportados?










domingo, 20 de septiembre de 2015

El exilio no es posible




Porque cumplimos
la verdadera obligación
y somos   nuestro propio

Diosmadre


porque caminar en la frontera
es borrarla
y no nos darán nada
nunca      

Ya tenemos


permanecemos
porque no hay adonde ir

Nos llevamos puestos


el suelo de la frontera
nos corta los pies
pero sólo desde el centro
podemos ver para todos lados


lunes, 7 de septiembre de 2015

Miguel Hernández


                    EL HOMBRE ACECHA,  Miguel Hernández









LAS CÁRCELES
I

Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.

No se ve, que se escucha la pena de metal,
el sollozo del hierro que atropellan y escupen:
el llanto de la espada puesta sobre los jueces
de cemento fangoso.

Allí, bajo la cárcel, la fábrica del llanto,
el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,
el casco de los odios y de las esperanzas,
fabrican, tejen, hunden.

Cuando están las perdices más roncas y acopladas,
y el azul amoroso de las fuerzas expansivas,
un hombre hace memoria de la luz, de la tierra,
húmedamente negro.

Se da contra las piedras la libertad, el día,
el paso galopante de un hombre, la cabeza,
la boca con espuma, con decisión de espuma,
la libertad, un hombre.

Un hombre que cosecha y arroja todo el viento
desde su corazón donde crece un plumaje:
un hombre que es el mismo dentro de cada frío,
de cada calabozo.

Un hombre que ha soñado con las aguas del mar,
y destroza sus alas como un rayo amarrado,
y estremece las rejas, y se clava los dientes
en los dientes del trueno.

II

Aquí no se pelea por un buey desmayado,
sino por un caballo que ve pudrir sus crines,
y siente sus galopes debajo de los cascos
pudrirse airadamente.

Limpiad el salivazo que lleva en la mejilla,
y desencadenad el corazón del mundo,
y detened las fauces de las voraces cárceles
donde el sol retrocede.

La libertad se pudre desplumada en la lengua
de quienes son sus siervos más que sus poseedores.
Romped esas cadenas, y las otras que escucho
detrás de esos esclavos.

Esos que sólo buscan abandonar su cárcel,
su rincón, su cadena, no la de los demás.
Y en cuanto lo consiguen, descienden pluma a pluma,
enmohecen, se arrastran.

Son los encadenados por siempre desde siempre.
Ser libre es una cosa que sólo un hombre sabe:
sólo el hombre que advierto dentro de esa mazmorra
como si yo estuviera.

Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:
no le atarás el alma.

Cadenas, sí: cadenas de sangre necesita.
Hierros venenosos, cálidos, sanguíneos eslabones,
nudos que no rechacen a los nudos siguientes
humanamente atados.

Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.
Porque un pueblo ha gritado, ¡libertad!, vuela el cielo.
Y las cárceles vuelan.





lunes, 24 de agosto de 2015

Condiciones de la intemperie





                                                               Banco de niebla 
                                                               destino del desollado

                                                               su nostalgia de piel 
                                                               no logra evitar 
                                                               las huellas de sangre
                       

lunes, 27 de julio de 2015

Jazmín de nácar

                                                              Jazmín de nácar



Cómo podría ser tímido el primer rayo, no existe albergue cómplice, su alcance somete la voluntad y el reflejo ríe a carcajadas. Desparrama la luz violenta  sobre el terreno y los elementos se alzan con sus rencores puérperos. Sin embargo no pueden herirlo, nadie podrá.



viernes, 17 de julio de 2015

No hay espejo

                                                                                

                             

                                                         Los pies se prolongan 
                                                         adentro de la tierra
                                                         el resto del cuerpo crece hacia 
                                                         abajo y se desliza  
                                                         no me deshago ni me regenero
                                                         caigo en mí
                                                         

miércoles, 17 de junio de 2015

Acto de fe





Me lo quitan todo al escribir.
Es agradecer la denuncia, tal vez, confesar que por eso todo está a mi alcance.
Qué hacer si no con la palabra, o mejor dicho, qué nos hace si no la decimos. Nos ocupa desde un lugar pequeño al comienzo, pero crece desde el centro y no puede distinguir la piel, entonces simplemente sale. 
Hace su viajecito lento.
La palabra y quien la pronuncia, saben irse. 


lunes, 15 de junio de 2015

Ecodelego

                                                                       Ecodelego



                                                                       en la cima
                                                                       de las preguntas
                                                                       hay un silencio

                                                                       Ahí
                                                                       en ese minúsculo ahí
                                                                       me senté a verme pasar
                                                                       ¿Qué más puedo hacer yo
                                                                              por mí?



                                                                       
                                                                                                      Sublingual - Swami Paris

domingo, 7 de junio de 2015





                                                        Estoy aquí de pie,
                                                        sin indulto posible
                                                        
                                                        Aprendí cada
                                                        lección de cacería
                                                        Perseguimos
                                                        juntos la agitación
                                                        de la criatura

                                                        Para reconocer
                                                        el verdadero olor
                                                        de la presa

                                                        tenía que quedarme
                                                        donde nunca estuve

jueves, 28 de mayo de 2015

VIDALA DE LA BUMBUNA

VIDALA DE LA BUMBUNA
Poema Teuco Castilla
Música ROLANDO VALLADARES
Cuando se pone a doler
el canto de la bumbuna
con una gota de llanto
la tierra toda se inunda.
Si viera la oscuridad
cuando calla la bumbuna
latiendo queda en el monte
el corazón de la luna.
Ya la trajo la tormenta, la resucita
va sopladita en la luz, la bumbunita
va sopladita en la luz, la bumbunita
Ella no se deja ver
agua escondida y profunda
hora temprana de muerte
la hora de la bumbuna.
Que chiquitita es la cruz
donde muere la bumbuna
la toca el cielo y ya vuela
va despenando a la luna


Rolando Valladares

martes, 21 de abril de 2015

CUERPO (libro de poemas y dibujos)

Libro de Poemas (Tatiana Fabrizio) y Dibujos (Manuela Sosa)
Edición Independiente
La Plata


Umbral

                                                                   El surco que ves enfrente
                                                                   es el de tus pasos
                                                                   pero la memoria elige
                                                                   este hueco inerte